«¡Temo por la vida de mis hijos!», exclamó Manuel Ranoque, el valiente padre que se adentró en la selva para rescatar a sus hijos desaparecidos. El frente Carolina Ramírez de las disidencias de las FARC está tras sus pasos y ha recibido amenazas de muerte.
Según Ranoque, su vida se encuentra en peligro debido a que las disidencias buscan obtener beneficios económicos y consideran a aquellos que no se someten como enemigos. Afirma tener audios en los que le advierten que enviarán a alguien a buscarlo en Bogotá. «Temor por mi vida, pero sobre todo por la de mis hijos», confesó con preocupación.
Los hermanitos no solo sobrevivieron a un trágico accidente aéreo, sino que también han sido testigos de la guerra en Colombia. Junto a su madre, Magdalena Mucutuy Valencia (fallecida en el accidente), formaban parte de la comunidad indígena Muinane en Puerto Sábalo, una población escondida en la selva entre los departamentos de Amazonas y Caquetá, a la cual solo se puede llegar a través de serpenteantes ríos o por aire.
Manuel Ranoque, padre de los niños y gobernador de la comunidad uitoto Los Monos en Puerto Sábalo, se vio obligado a abandonar su comunidad y huir debido a las amenazas de grupos ilegales. Un mes antes del accidente, dejó su hogar con la promesa de reunirse nuevamente con sus seres queridos.
A pesar de las dificultades, logró su cometido y encontró un lugar temporal para establecerse con su familia. Por esta razón, les pidió que subieran a la avioneta que finalmente se accidentó el primero de mayo. Luego llegaron la tragedia y el milagro.
Manuel Ranoque nunca perdió la fe y luchó contra condiciones adversas al adentrarse en la selva para apoyar a las Fuerzas Militares en la búsqueda de sus hijos. Horas después del rescate, SEMANA se comunicó con él. «Agradezco a Dios que ya han atendido a los niños y que están en buenas manos… están siendo evaluados y canalizados, esperemos que todo salga bien», expresó Ranoque a este medio.
Además, reveló que también está recibiendo atención médica debido a que presenta algunos problemas de salud. «Llegué con mucha fiebre porque dormía en la selva sin mosquitero y fui picado por muchos mosquitos», destacó el padre de los niños a SEMANA.
El padre de los menores, lloró la muerte de su esposa mientras seguía las huellas que sus hijos dejaron en la selva. Entre oraciones, pidió perdón a Dios por sus pecados y, como muestra de lealtad, clamó por un milagro para encontrarlos con vida en las extensas montañas de Caquetá y Guaviare.